Un Trago De Cicuta

Con un suspiro aliviado
ella se acostó de lado 
y sostuvo una lagrima 
con una plegaria.

Le suplicaba al viento
que por un momento 
le quite el aliento, 
el llanto cruento.

Con la mirada vacía
ignorando lo que hacía 
perpetuó el encanto
de su pelo largo

Acaricio el deseo
de un último beso
el dios de los vientos 
meció sus cabellos

Se mordió el silencio
de su grito enfermo
acuchillo la estrella 
que fulguraba a ella

Se impregno de ausencia
quedándose sin fuerza
en los brazos del barquero
hacia las puertas del averno.

Fragilidad absoluta
para un trago de cicuta
se escucharon ecos 
finalmente solo huesos…

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